Luego de que se convocara por redes sociales, el comercio ubicado en el ingreso al barrio Santa Helena, sobre la colectora de la ruta nacional 105, amaneció con una fila que en algún momento se extendió hasta un kilómetro. “Hay que hacer lo que sea para juntar plata”, dijo una mujer de 47, peluquera, mientras esperaba su turno para la postulación.

Una fila que alcanzó a ser de un kilómetro y cientos de postulantes fueron el resultado de un aviso laboral publicado en redes sociales por los dueños de una panadería de Garupá para conseguir 15 empleados nuevos. Los puestos a cubrir son los de panaderos, reposteros, mozos, gente para limpieza y atención a clientes. “Por un lado estoy contento porque tantas personas se quieren suma a nuestra pequeña empresa familiar y por el otro me pone un poco mal porque no tenemos lugar para todos”, señaló Sergio Petri, propietario del comercio.

El aviso fue publicado este jueves en las redes y también en una radio. Según el propio empresario, por la noche muchos postulantes se acercaron para comenzar a hacer la fila. Hasta media mañana se habían entregado algo más de 250 curriculum mientras que afuera, persistían muchos aspirantes más y la cola alcanzaba al menos dos cuadras más. “No esperábamos tanta convocatoria, la verdad que estamos sorprendidos”, afirmó Petri.

Ante la avalancha de postulantes, el empresario señaló que se tendrá en cuenta a las personas con experiencia en los lugares a cubrir, además de la actitud y las ganas que se puedan demostrar. “Vamos a tener en cuenta a todos, sean jóvenes o no y hasta los que buscan su primer trabajo, la posibilidad está”, agregó.

Sobre la situación económica en particular, Petri recordó que en algún momento tuvieron la tarifa de la harina dolarizada y que eso afectó a la empresa. “Está muy difícil. A los panaderos nos está costando un montón. Esto también nos empuja a hacer algo más, a invertir porque si en la situación que está el país nos quedamos, va ser peor”, afirmó.

Desocupados

Durante una recorrida por la extensa fila, los testimonios de los trabajadores desocupados demostraron la heterogeneidad de la convocatoria. Había estudiantes, jóvenes con alguna experiencia laboral, personas con otras profesiones y un panadero, entre otros.

Marta tiene 47 años y es peluquera. Aclaró que hace trabajos a domicilio y que necesita otro trabajo para llevar el sustento a su casa, donde vive solamente con su hija. “De noche soy moza también. Hay que hacer un poco de todo porque no alcanza”, afirmó.

Carlos tiene 57 años y es panadero. Después de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, el negocio donde trabajaba tuvo que cerrar. “Me quedé sin trabajo por culpa de (el presidente de la Nación, Mauricio) Macri. Yo no sé cómo se administra un local, solo hacía pan, pero de a poco fueron bajando los pedidos hasta que el dueño cerró”, lamentó.

Deja un comentario