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Chaco: Volvía de pescar, creyeron que era un narco y lo mataron: dos prefectos a juicio

Víctor Alegre (50) fue asesinado frente a su hija. Los agentes quieren ser absueltos amparandose en el protocolo de uso de armas.

Está previsto que el juicio oral sea corto: arranca hoy martes y terminaría la semana que viene. En pocas audiencias, el Tribunal Federal de Resistencia, Chaco, deberá decidir si condena o absuelve a los prefectos Walter Pérez y Claudio Sánchez, acusados de matar al empleado judicial Víctor Alegre (50), a quien persiguieron a los balazos por la ruta provincial 63. Según ellos, lo confundieron con un narco.

Fue la tardecita del 22 de agosto de 2016. Alegre – chofer y ordenanza de la Cámara Federal local- estaba volviendo a su casa en su Fiat Palio luego de un día de pesca en la Isla del Cerrito. A su lado, en el asiento del acompañante, iba su hija Mariela, por entonces de 23 años.

Los prefectos, según la version oficial cuestionada por la fiscalía, formaban parte de un operativo de control montado sobre el dato de que por esa zona pasaría un cargamento de marihuana.

Según reconstruyeron la jueza Zunilda Niremperger y el fiscal Federico Carniel, el cabo Sanchez disparó al menos 11 veces contra el Palio en el que viajaban Víctor y Mariela. Lo hizo, sostuvo él, porque el sospechoso se negó a detenerse cuando se lo ordenaron.

La versión de la hija de la víctima es muy distinta. La joven declaró que ese día iban por la ruta provincial 63 cuando, luego de pasar el puente San Pedro, dos hombres en moto se les pusieron a la par y les hicieron señas para que se detuvieran. Estaban vestidos con ropa tipo camuflaje, no llevaban nada que los identificara como prefectos.

Cuando los vio, la chica se asustó, le pidió a su padre que acelerara y tomó su celular. Entonces le mandó un mensaje a unos amigos que iban detrás, advirtiéndoles que dos hombres en moto habían querido robarles. Éstos corroborarían su historia ante la jueza Niremperger, mensaje de WhatsApp incluido.

Víctor Amalio Alegre (45) era chofer del presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, José Luis Alberto Aguilar.

A los pocos segundos, los hombres en moto volvieron a aparecer, pero esta vez ambos llevaban armas en sus manos.

Mariela se asustó aun más y su padre intentó dejar la moto atrás. Fue entonces cuando los prefectos comenzaron a dispararle al Palio y una de las balas -salida del arma de Sánchez- le destrozó la aorta a Víctor.

El auto, ya fuera de control, chocó contra un arbol y se detuvo. Entonces, casi al mismo tiempo que los prefectos se daban cuenta de que habían baleado un inocente, apareció a unos pocos metros del Palio una bolsa con 400 gramos de marihuana.

La droga “plantada” fue un elemento importante al momento del procesamiento de otros ocho prefectos más por encubrir a sus compañeros. Así lo decidió la juez Niremperger, quien consideró que “existió un plan de acción conjunta entre los diversos involucrados destinado a encubrir el homicidio de Alegre”. Y su visión fue confirmada por la Cámara de Apelaciones de Resistencia, que dejó firmes los procesamientos el 10 de abril pasado.

Gatillo fácil vs. protocolo
En diciembre del año pasado, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, firmó la resolución 956 por la cual se creó un nuevo protocolo para el uso de armas en las fuerzas federales (PFA, Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria).

La nueva reglamentación avala a los policías que disparen a sospechosos de delitos cuando éstos huyan tras cometer un delito o cuando se presuma una alta probabilidad de que puedan provocar graves daños a personas sin estar armados.

No bien se dio a conocer la norma interna a traves del Boletín Oficial, los prefectos Perez y Sanchez pidieron al Tribunal su sobreseimiento. El fiscal Federico Carniel se opuso y los jueces Lucrecia Badaró, Juan Manuel Iglesias y Victor Alonso difirieron su respuesta hasta el comienzo del juicio oral, que será ahora.

La aplicación o no del protocolo y el hecho de si el prefecto Sanchez tiró o no a matar serán cuestiones centrales a debatir en el juicio, en este típico caso de gatillo fácil.

fuente:EMJ

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