Locales

Desesperado pedido a la Justicia de una víctima de acoso: “No quiero terminar muerta”

En nueve meses, Daiana Belén Muniz (21) hizo 7 denuncias contra su ex, por el constante y violento acoso al que la somete. Pese a esto, el agresor continúa hostigándola, por lo que junto a su padre decidió grabar un video, que publicó a través de redes sociales, pidiéndo ayuda a la Justicia. “No quiero ser la novena víctima de femicidio en el país”, dice llorando en el video.

Daiana Belén Muniz, una chaqueña de 21 años, sufre un violento acoso de parte de su ex novio. Tras varias denuncias a la Justicia y sin respuestas a su problema, que la angustia a ella y toda su familia, decidió grabar un video junto a su padre, pidiendo ayuda.

“No quiero terminar muerta. Hice todo legal, tengo todas las denuncias. Y no sirve para nada. Por favor que alguien me ayude”, dice desesperada en el video, luego de relatar el acoso constante y las denuncias que hizo.

“No me obliguen a ver a mi hija dentro de un cajón”, rogó a su vez su padre en la publicación que hizo acompañando al video.

Justo hace 9 meses que decidió poner fin a la relación sentimental que la unía a “Ivo” y que duró un año y medio .

“La relación no daba para más, él empezó a ponerse medio violento y decidí finalizarla”, comienza diciendo Daiana en el video que compartió su padre, el periodista Javier Muniz.

Seguidamente agrega: “Hacía mi vida normalmente, luego empezaron a llegarme mensajes de redes sociales con perfiles falsos diciendome cosas…diciendome que todo lo que lograba lo lograba por mostrar mi cuerpo…Mandaba mensajes a mis amigos cercanos, a mi familia, molestando a las personas con las cuales yo trabaja en el gimnasio…”.

Como correspondía, apenas empezaron estos ataques a traves de las redes sociales, Daiana realizó la denuncia en la Oficina de Delítos Informáticos de Resistencia. Recibió como contestación de que iban a tratar de solucionar el problema. Al acudir nuevamente en busca de una respuesta, le respondieron que no habían podido averiguar nada porque los perfiles eran eliminados rápidamente. Los ataques a través de las redes sociales se mantuvieron durante 2 meses.

Luego, relata Daiana, el acoso pasó a ser de otra manera. “Empezó a perseguirme. Me seguía a los lugares donde yo estudiaba. Estaba haciendo un curso de Azafata. Después al gimnasio donde entreno-expresó la joven-…Pensé que sólo iba a averiguar cosas; pero luego, se caminaba los pasillos del colegio todos los días y ya no era algo normal. Me seguía. Me esperaba fuera de la escuela, en la esquina del gimnasio…Siempre iba acompañada de mis hermanas, mis papás o mis amigas…Cuando me empezó a seguir, fui a hacer la denuncia…”. Daiana se acercó hasta la Comisaría de la Mujer de la capital provincial para denunciar éste permanente acoso, desde allí la derivaron al Juzgado Nº2 y consiguió el asesoramiento de un abogado.

Recién después de 5 meses de acoso, salió el pedido de prohibición de acercamiento, y miéntras tanto continuó denunciado el acoso que sufría. Dos meses después, el violó la perimetral. “El 29 de diciembre fui a hacer la denuncia de que él se había acercado a mi casa, se quedaba siempre en la esquina de mi casa. Cuando fui a hacer la denuncia me dijeron que él tenía que estar en el lugar (para cuando llegara la policía) para agarrarlo. El anda en una moto” dijo.

El último incidente tuvo lugar el lunes 14 de enero, a la noche, cuando iba con su novio en la motocicleta. “Se lanza y me dice: Nos vemos pronto. Creo que ya está superando todos los límites y necesito que alguien haga algo -pidió sollozando- Voy a tener que cuidarme yo sola…En que cabeza entra? Necesito hacer mi vida normal, estoy estudiando, estoy entrenando. No puedo estar todo el tiempo mirando hacia atrás, si viene o no viene. Ayer me llegó de la nada, ni cuenta me di y ya estaba al lado mío amenazándome”.

A causa de éste constante asedio que sufre de parte de su ex, Daiana cuenta con un programa de localización inmediata para informarle a su familia donde se encuentra; ya que tampoco desde los organismos encargados de la seguridad pudieron facilitarle un botón antipánico.

“Necesito que la Fiscalía haga algo, que me ayude” suplicó.

fuente: LT7

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