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En Argentina el cáncer de mama fue el de mayor magnitud en el 2018

Según las últimas estimaciones realizadas por la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC) en base a datos disponibles a nivel mundial para el año 2018, Argentina presenta una tasa de incidencia de 212 casos por 100.000 habitantes (considerando ambos sexos y todos los tumores a excepción de piel no melanoma), cifra que la posiciona dentro de los países del mundo con incidencia de cáncer media-alta, ubicándola a su vez en el séptimo lugar en Latinoamérica.

Basándose en datos provenientes de los Registros de Cáncer de Base Poblacional (RCBP) de nuestro país que alcanzaron los estándares de calidad esperados, la IARC ha calculado para Argentina una incidencia de 269 casos nuevos de cáncer por año por cada 100.000 varones y 290 por cada 100.000 mujeres.

¿CUÁL ES EL CÁNCER DE MAYOR MAGNITUD?

En Argentina, según las estimaciones de incidencia del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el cáncer de mama es el de mayor magnitud en cuanto a ocurrencia para 2018: con un volumen de más de 21.000 casos al año, representa el 17% de todos los tumores malignos y casi un tercio de los cánceres femeninos.

De esta manera, el cáncer de mayor incidencia se presenta en mujeres y es el de mama, con una tasa de 73 casos por cada 100.000 mujeres. Luego, lo siguen los tumores de próstata (42 p/100.000 varones) y colorrectal en hombres (31 p/100.000 varones)

Prevención y detección temprana del cáncer de mama

PREVENCIÓN PRIMARIA

Prevenir el cáncer de mama significa disminuir o eliminar la exposición de la mujer a factores de riesgo de forma tal de reducir las posibilidades de desarrollar cáncer de mama. La adherencia a estilos de vida saludable es una forma de actuar de modo preventivo: realizar actividad física, evitar el consumo de grasas, no fumar, moderar el consumo de alcohol, etc. También se reduce el riesgo al no recibir terapias de reemplazo hormonal (o al menos hacerlo por periodos de tiempo muy breves).

PREVENCIÓN SECUNDARIO – DETECCIÓN TEMPRANA

La prevención secundaria hace referencia a la detección temprana del cáncer de mama por medio de la mamografía, que consiste en realizar una radiografía de las mamas. Con este estudio es posible detectar el cáncer de mama en su fase asintomática, cuando todavía la lesión no es palpable, por lo cual, es posible recurrir a mejores posibilidades de cura, con tratamientos menos agresivos que los que se realizan cuando el cáncer está más avanzado.

-Se recomienda que toda mujer sin síntomas y sin antecedentes personales ni familiares de cáncer de mama, se realice una mamografía entre los 50 y 69 años con una frecuencia de 1 cada 1 o 2 años.

-Esto no quiere decir que mujeres fuera de ese rango de edades no deban hacerse mamografías. Tanto en las mujeres menores de 50 como en aquellas de 70 años o más, la decisión de hacer o no una mamografía de tamizaje debe ser personalizada y conversada con la médica o médico tratante

-Una técnica muy difundida para la detección temprana del cáncer de mama es el llamado “autoexamen”, que consiste en que una mujer se revise las mamas buscando alteraciones (bultos sensibles al tacto, cambios físicos).

-Es importante que las mujeres conozcan cuál es la fisonomía de sus mamas de forma tal de estar atentas a cualquier cambio que pudiera significar una alerta que requiera la visita al médico: bulto palpable, cambios en la textura o enrojecimiento de la piel de las mamas, cambios en la textura y forma del pezón, secreción o sangrado por pezón.

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