Es uno de los protagonistas del producto televisivo del momento: “Monzón, la serie”. En el marco de una gira de las que siempre hizo para capacitar actores en la región, visitó los estudios de SQN. A diferencia del resto de las entrevistas, la serie fue un disparador, una excusa, para conocer a un actor que llegó desde un ranchito en Palo Santo, en Formosa, y atravesando un camino largo y lleno de obstáculos, a la cima del cine y la televisión.

Es el menor de 6 hermanos, hijos de un papá policía y una mamá ama de casa. En búsqueda de mejores condiciones de vida, se trasladaron a Formosa Capital cuando Jorge tenía 6 años. “Ahí hice la primaria y la secundaria. Después me trasladé a resistencia para estudiar en la universidad. Hice un año de arquitectura y después me recibí en ciencias de la educación”, relata. En ningún momento, en su trayecto universitario, demostró aquel amor que llevaba adentro. “Estuve varios años dando vueltas por la universidad: fui ayudante de cátedra y llegue a concursar para la cátedra de Psicología Evolutiva. El amor estaba, pero nunca hice nada hasta que me trassladé a Buenos Aires, y ni siquiera cuando me fui dije algo”.
Explicó que había un sueño, dado por el contexto, de “ser famoso”. “Había un objetivo ‘playito’. Yo venía de mucha pobreza, de vivir en un ranchito con un baño de pozo ciego adelante, y eso me daba mucha vergüenza. Ante esas carencias, uno asume una actitud, yo actuaba todo el tiempo en mi vida, y también lo hacían mis padres, auqnue ellos no lo sabían. Para mí el cine, Buenos Aires, las luces de la gran ciudad, eran mi forma de salir de ahí, saber que en algún momento eso me iba a salvar. Mi búsqueda era ‘ser famoso’, porque en el imago mío era lo que me iba a sacar de ese mundo de oscuridad, de carencias. Por supuesto que la vida después se encarga de ir acomodándote y de decir ‘che, ahora salí de lo playito y empezá a profundizar?. Pero esa fue la búsqueda inicial”.

Esa búsqueda no fue fácil: en un contexto que lo encontraba sin dinero, durmiendo en pensiones, y gente que le decía que no iba a llegar a ningún lado. “todos me preguntaban si tenía padrino, porque si no no se podía. Además hay mucho de eso de “cómo vas a vivir de lo que deseás, si querés ser músico, artista, periodista deportivo, actor… y encima sin tener contactos”. Pero él no se rindió. Trabajando en otros rubros para mantenerse, le tocó controlar recetas en una oficina del PAMI, o los ingresos a un boliche. “Me veía en esos lugares y lloraba como marrano, porque no era lo que quería hacer”, pero fue lo que le permitió sobrevivir. Hizo cursos de teatro dos años, hasta que ya no le alcanzó. “Entonces empecé a buscar obras de teatro cooperativas, en las que se juntaban 4 o 5 personas y cobrabas 10 pesos por función. Y con eso pagaba el colectivo para recorrer cuanto casting hubiera”.
Así, hizo bolos en series y películas, cortometrajes y terminó casi de casualidad en el casting de “El Bonaerense”. “Yo no sabía que buscaban el protagónico, y fue mejor, porque me hubiera puesto muy nervioso”. y desde entonces, su carrera fue en ascenso permanente.

Monzón
Hay quienes consideran casi obvio que quedara seleccionado para el papel del boxeador en la serie: el parecido físico con Monzón fue algo que le remarcaron aún desde sus primeros pasos como actor. Pero él siente que no es lo único que los aproxima.

“En el caso de él eran 14 hermanos, se morìan de hambre literalmente, nosotros éramos 6, también muy pobres. También teníamos eso de venir del interior, del monte, y el alcohol. El papá de Monzón era alcohólico. También el alcohol y la violencia pegaron en mi familia, aunque no de la misma manera. Pero había algo de historia común ahí”.
Jorge entiende la relación entre la violencia y la pobreza como algo más que estrecho. “Pobreza es violencia, lo que no significa que ser pobre sea violento: es violencia porque y en cuanto ataca la dignidad esencial del ser humano. Desde ese lugar, cuando monzón llega al boxeo nadie le da mucho futuro porque tenía raquitismo, lo que le pasa a un niño cuando en los primero años de su vida tiene que desarrollarse, sus neuronas, completar su crecimiento y no tiene la alimentación correcta; eso nunca más lo recupera. Como adulto arrastraba eso, arrastraba violencia, arrastraba problemas con el alcohol, que ya los tenía de joven… cuando llega a su adultez todo ese entorno de violencia ya era su pan cotidiano. Se hizo camino a las trompadas, y también es eso lo que le permitió llegar a la cima de la gloria”.

El actor y el personaje
La construcción del personaje, relata, fue compleja. Mucho de investigación propia, mucho material en los guiones, pero al contrario de lo que se esperaría, no hubo contacto con familiares o conocidos del boxeador. “Yo represento su peor época, su descenso al infierno. Cualquier contacto me hubiera impedido mantener la distancia necesaria”, explica, y señala que en el caso de quien representa a Monzón de joven, Mauricio Paniagua, si hubo algunas entrevistas. También cuenta que trabajaron los dos juntos con el director, Jesús Braceras, para conseguir que la representación de las dos etapas de la vida del personaje fueran creíbles, que existiera la continuidad más allá del desarrollo del personaje. “Se estableció que no íbamos a hacer un émulo, pero que había cosas que tenían que estar representadas sí o sí. Esa arrogancia que tenía era el resultado de cómo se paraba ante la vida un hombre como él en un tiempo como ese: o te plantabas o no sobrevivías. Y él se plantó. Tanto que a diferencia de otros boxeadores, no era imponente sólo arriba del ring, también daba miedo abajo”.

Considera además que el desenlace de alguna manera estaba anunciado. “Qué hacés cuando tenés tanto poder, tanto atractivo, tanto dinero, estando ya retirado después de haber sido uno de los tres mejores boxeadores del mundo. “De ahí a decir que eso justifica que haya llegado a lo que llegó hay una diferencia, pero si hay que entender la variables, la epigénesis para comprender que hay detrás de todo eso. Hay muchas variables, muchas causas que en este caso llevaron a una consecuencia: que la historia terminara como terminó”.

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