“Memo” era el blanco. Balearon a su hermano. Por muy poco salvó su vida. Los autores del intento de asesinato se movían en motocicleta, dispararon contra el hombre y huyeron. Actuaron bajo la modalidad de sicarios. Y la emboscada está relacionado a la puja por la supremacía en actividades ilícitas. Pero lo más preocupante es que no se trata de un hecho aislado. Por el contrario, este año se repitieron con una frecuencia y ferocidad que ya son alarmantes.

Miguel R. y Julio César C. estaban parados en una esquina de las calles Argentina y Crespo, en el barrio Independencia de la capital correntina, muy cerca del asentamiento conocido como “La Chola”. Dos personas en una motocicleta tipo cross pasaron frente a ellos. Quien se movilizaba como acompañante extrajo un revólver y les disparó a quemarropa. Miguel R. recibió un balazo en el hombro; Julio César C. escapó a la carrera en busca de un lugar protegido pero no pudo evitar que una bala lo rozara. Tras la sangrienta acción, los sicarios huyeron.

Fotografía en la que “Memo”, el jefe de una violenta banda de delincuentes, está a punto de consumir cocaína.

Para las autoridades de la Policía no hay dudas: el ataque está vinculado a un “ajuste de cuentas” pero no iba dirigido a los afectados. Es que los efectivos presumen que los malvivientes confundieron a Julio César C. con su hermano, un conocido delincuente que responde al alias de “Memo”, a quien se lo responsabiliza por un sinnúmero de ilícitos en los barrios Juan XXIII, Independencia y 3 a de Abril, además de ser el Jefe de una violenta banda de arrebatadores.

La modalidad de arreglar en “emboscadas” y “a los tiros” creció en cantidad y ferocidad este año. Y ello ya produce intranquilidad y temor.

 

“Cheo” Lugo, el primer antecedente de 2019

El 6 de enero, Germán “Cheo” Lugo manejaba un automóvil Fiat Palio en el que se movilizaba con tres amigos. Al llegar a la avenida Arturo Frondizi al 3500 del barrio Parque Ingeniero Serantes, frente al Jardín Botánico, fue interceptado por cuatro personas en dos motocicletas quienes dispararon a quemarropa.

Producto de la emboscada, “Cheo” Lugo murió en el acto sin siquiera tener oportunidad de defensa. Sus tres acompañantes pudieron escapar. La principal teoría, generada desde ese día, relaciona al asesinato con una deuda de dinero, supuestamente vinculada a la comercialización de drogas.

“Cheo” Lugo fue baleado el 6 de enero. No tuvo oportunidad de defensa y falleció en el acto.

Un día después, cerca del lugar en el que Lugo murió, la división Antiarrebatos de la Policía interceptó un automóvil conducido por Yonatan A., un muchacho de 19 años, quien se presume que es el principal actor de la muerte de “Cheo”.

Son tres los detenidos por la muerte de “Cheo” Lugo. Todavía hay un prófugo.

En una persecución – que generó muchas dudas – Yonatan A. recibió un disparo mientras huía que ingresó por su espalda y lo hirió de gravedad. Horas más tarde, perdió un riñón mientras era asistido en el Hospital Escuela por las lesiones que le provocó el impacto de bala.

Un mes después, el 3 de fe­bre­ro, otro de los supuestos sicarios, Gus­ta­vo Adol­fo A., alias “Ti­ti­lo”, fue detenido en el in­te­rior de un lo­cal bai­la­ble cer­ca­no a la ter­mi­nal de óm­ni­bus.Y el 14 de mayo, un adolescente de 16 años se entregó a la Justicia. Sería un tercer involucrado.

 

“Pelotín”, un sicario muerto por otro sicario

En la madrugada del 5 de mayo, Fabián Víctor M. alias “Pelotín”, fue baleado en Las Heras y Fragata Hércules, en el barrio Colombia Granaderos, conocido vulgarmente como “La Vizcacha”. Fue llevado de urgencia al Hospital Escuela pero falleció una hora después.

“Pelotín” estaba prófugo de la Justicia. Además de contar con numerosos antecedentes criminales (robo, amenazas, abuso de armas y tres fugas), la Justicia lo apuntaba como el autor material del intento de homicidio de Cristian Ramón G., quien el 24 de marzo fue baleado en la misma barriada.

“Pelotín” tenía numerosos antecedentes. Además de ser “sicario”, la Policía lo buscaba por robos, amenazas, abuso de armas de fuego y hasta por fugarse en tres ocasiones: dos veces de comisarías y en una oportunidad de la vieja Alcaidía, que funcionó en el predio de la Jefatura de Policía.

En aquella jornada, el hombre de 33 años pretendía ingresar a su domicilio, en Necochea al 2800, cuando fue interceptado por una persona que se le acercó y lo acribilló frente a su pareja. Recibió dos disparos: uno en el tórax y otro en el abdomen. Fue derivado de urgencia al Hospital Escuela, centro de salud en el que salvaron su vida.

Para la Policía, “Pelotín” actuó por encargo de un delincuente conocido en el mundo del hampa como “Ñoño”, a quien horas después del atentado pudo detenerlo.

Según  los investigadores,tanto el primer ataque como el segundo se encuadran dentro de “ajustes de cuentas” concretados entre bandas delictivas.

 

Baleado en el Pío X

El 12 de mayo, Octavio Mauro T., de 26 años, caminaba por la avenida Cuarto Centenario y al llegar a la avenida Teniente Ibáñez, en el barrio Pio X, fue interceptado por dos personas que se movilizaban en una motocicleta.

El muchacho, quien vive a pocas cuadras del lugar del sangriento hecho, relató a la Policía “que escuchó disparos” luego de ver cómo dos personas pasaron cerca suyo en una motocicleta Yamaha de alta cilindrada. Uno de los impactos de bala dio en una rodilla.

La Policía desestimó rápidamente que el caso fuera un intento de robo.

La víctima del ataque cuenta con antecedentes delictivos y para los uniformados “lo hirieron con intención y causa”. “Fue un ajuste de cuentas”, dijo un alto efectivo de la fuerza.

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