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Una mujer golpeó a dos maestras porque no llevaron a su hijo a casa

El insólito y salvaje episodio de violencia tuvo lugar en la Escuela Primaria Nº 38 de Ranelagh, en Berazategui. La madre de un niño de 1er. grado pretendía que le acerquen al chico hasta su propiedad. Ante la negativa, respondió a las trompadas.

La madre de un alumno, que llegó una hora tarde a retirar a su hijo a la escuela, golpeó ferozmente a dos docentes “porque no le llevaron el chico a su casa”, un insólito episodio de violencia que tuvo lugar en la Primaria Nº 38 de Ranelagh “Alferez De Navio José María Sobra”.

Las maestras intentaron -en reiteradas oportunidades- comunicarse con la madre de un alumno de 1er. grado que no concurría a retirar a su hijo pasadas las 17.30 horas.

Después de casi media hora, la mujer se comunicó con el establecimiento exigiendo a las maestras que les alcanzasen a su hijo a su domicilio.

Desde la primaria, ubicada en la intersección de avenida Milazzo y calle 368, informaron que la mamá del alumno exigió de mala manera a las docentes que se encargara de trasladar a su hijo de 6 años a su casa.

La obvia respuesta negativa de las maestras, debido a que es una tarea que no es de su responsabilidad, terminaría por generar un conflicto que dejó a dos trabajadoras heridas.

Según informó el portal web AhoraOnline, la madre se presentó enfurecida en la escuela porque las maestras no accedieron a su descabellado requerimiento. Al reprocharles la “mala predisposición” que había tenía, comenzó una fuerte discusión que pasó a mayores cuando la mujer ataco violentamente a dos trabajadoras de la institución.

Enajenada, primero agredió a golpes a una docente identificada como Sandra Maiola, que se desempeña como una de las integrantes del Equipo de Orientación. Luego, en medio del tumulto, la violenta arremetió bruscamente contra una maestra de 3er. grado, identificada como Eliana Farías, quien “sufrió trompadas, tirones de pelos, arañazos y patadas en la cabeza”, una terrible escena que la mujer provocó sin reparar que sus actos eran observados por su pequeño hijo, quien lloraba al ver como su madre azotaba a las maestras que día a día, durante todo el año, se encargaron de su educación.

 

 

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