Caos de tránsito en una avenida en Phitsanulok, Tailandia. Hora pico, los coches detenidos y un padre, que volvía a casa después de haber ido a buscar a sus hijos del colegio, se desespera al ver lo que sucedía con su niña. La pequeña de 8 años, que sufre epilepsia, comenzó a padecer justo en ese momento una crisis convulsiva que necesitaba tratamiento urgente, ya que podía ser mortal.

Kaimook, estaba sentada en el asiento del acompañante y le dijo a su papá Sorachat Sadudee (51) que se sentía mal y muy cansada. El hombre trató de regresar a casa de inmediato pero el tránsito lo tenía atrapado, casi en el mismo lugar, mientras los minutos pasaban.

La niña no aguantó más y perdió el control de su cuerpo: su músculos se tensaron y comenzó a sacar espuma por la boca, se sacudió varias veces hasta que finalmente se desmayó, ante la desesperada mirada de su padre. No supo que hacer, entonces optó por lo último que le quedaba: abrió la ventana, y empezó a gritar pidiendo ayuda.

Un motoquero que pasaba por allí detuvo su marcha, miró hacia el auto y vio la tremenda imagen. No lo dudó, avanzó unos metros y le pidió a los coches que estaban alrededor que se corrieran para que Sorachat pudiera dejar el auto. El hombre se bajó, levantó a su hija que seguía desvanecida y se subió lo más rápido que pudo a la moto.

Con el padre y su hija atrás, Itthiphon Petchphibunpong, un motoquero de 28 años, se convirtió en héroe. Arrancó la moto y llevó al padre y su hija hasta el hospital más cercano para que pudieran atenderla de inmediato. A toda velocidad, con bocinazos y muchos nervios, los tres pudieron esquivar el tránsito y en tan sólo 4 minutos llegaron al centro médico, donde el personal especializado pudo salvarle la vida y luego la trasladaron hacia otro hospital.

Más tranquilo y con la certeza de que su hija estaba fuera de peligro, Sadudee declaró al Daily Mail: “No podría agradecerle lo suficiente (al motoquero) por su gesto. Él salvó la vida de mi hija. Tan pronto como esté completamente recuperada, la llevaré a conocerlo y le daré las gracias nuevamente en persona”.

Y explicó: “En ese momento, ella estaba en una condición muy terrible. Sus manos estaban temblando, su boca se había vuelto verde, y su cuerpo estaba muy pálido y con la temperatura muy alta también”.

Petchphibunpong, el héroe del día, dijo que fue algo inesperado pero que estaba muy feliz de haber podido ayudar a la niña: “Al principio me sorprendió verla con ese ataque. No sabía cómo tratarla, pero sabía que podía llevarla al hospital con mi moto”.

“Como también soy un padre, sé lo que se siente al ver a nuestros hijos colapsados ​​y con dolor delante de nosotros. Así que ni siquiera dudé en ayudarla”, explicó este joven que grabó todo el episodio con la cámara de su moto. Sucedió el jueves pasado pero esta semana las imágenes trascendieron en las redes sociales y su historia seviralizó.

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