Concluyó la segunda semana en el primer juicio por la desaparición de Loan Peña, el niño de 9 de Julio del que nada se sabe desde ese almuerzo en la casa de su abuela en el paraje rural El Algarrobal el 13 de junio de 2024. Transcurrieron las cuatro primeras jornadas del debate en que solo dos de los 17 imputados dieron algún tipo de explicación ante los jueces. Pasaron las primeras oportunidades para que ese insano pero, hasta ahora, inexpugnable pacto de silencio se quiebre y se sepa qué pasó con el pequeño. Mientras, se espera que los padres del chico, José y María, y los cinco hermanos (todos los mayores de edad) presten declaración en la continuación del juicio el próximo martes 30 de junio.
El juicio tiene sentados en el banquillo de los acusados a 17 imputados, pero en dos causas diferentes. El primer grupo está integrado por aquellos que participaron del almuerzo. Se los juzga bajo los cargos de sustracción de un menor, ocultamiento y encubrimiento. Son siete: Laudelina Peña, tía del niño; Bernardino Antonio Benítez, tío político de Loan; Carlos Guido Pérez, capitán de navío retirado; María Victoria Caillava, exfuncionaria municipal y esposa de Carlos Pérez; Daniel “Fierrito” Ramírez, amigo de la familia; Mónica del Carmen Millapi, esposa de Ramírez; y Walter Adrián Maciel, excomisario del pueblo de 9 de Julio.
A los otros imputados se los conoce como “La banda del hotel” o por su pertenencia o relación con la Fundación Dupuy. Llegaron a juicio unificado bajo los cargos de entorpecimiento de la investigación, privación ilegítima de la libertad y defraudación a la administración pública. Son diez: Gabriel Soria (“El Americano”), Alan Cañete, Elizabeth Noemí Cutaia, Federico Rossi Colombo, Valeria Liliana López, Verónica Paola Machuca Yunis, Pablo Gabriel Núñez, Pablo Javier Noguera, Leonardo Daniel Rubio y Delfina Taborda.
Cada uno de ellos tuvo la oportunidad de dar su primera versión ante el Tribunal que los juzga. Ninguno de los siete imputados con la carátula más dura la de sustracción del niño declaró. Todos hicieron uso de su derecho de no hablar.
El que sí se dirigió a los jueces fue Alan Cañete, uno de la decena de imputados por el entorpecimiento de la investigación. Habló durante dos horas. Lo primero que hizo fue rechazar la imputación de privación ilegítima de la libertad. “Llegamos a Corrientes para buscar a Loan con el estudio de la doctora Cutaia. No vine a entorpecer. Pusieron eso, pero no mis especialidades ni antecedentes de trabajo”, destacó Cañete, quien comentó que es criminalista, periodista y sus especialidades hacen referencia al trabajo por y para defender los derechos de los niños.
Insistió en que llegaron en nombre de Ramón Dupuy, quien en las primeras semanas salió ante los medios de comunicación contando del apoyo al grupo de personas que viajó hasta 9 de Julio para colaborar en lo que sea necesario para la búsqueda de Loan y brindar resguardo y protección a los demás niños que estuvieron ese 13 de junio de 2024 con el pequeño.
“Es un disparate judicial lo que hizo el Ministerio Publico Fiscal. Ellos desvían la investigación. No vinimos con dolo y no conozco a las personas a quienes se les imputa el delito de sustracción. Los niños no estaban privados de su libertad, no estaban con candados en sus habitaciones. Se les brindó comida, abrigo, hasta zapatillas, tanto a los chicos como a Macarena y Camila”, indicó.
Tras su declaración, tanto su defensa como por parte del Ministerio Publico Fiscal realizaron un interrogatorio. Fue un ida y vuelta de acusaciones y respuestas que en algunas oportunidades no dejaban en claro su rol dentro del grupo de profesionales que llegaron desde Buenos Aires con el propósito de localizar al menor.
Durante su declaración se sumaron pruebas, una de ellas una fotografía de una lapicera que Cristina Pozzer Penzo, jueza de Goya, le regaló por estar “orgullosa de su trabajo con los niños”, dijo su abogado, quien intentó continuar con la presentación de más fotografía, pero su pretensión fue rechazada.
La última de los 17 acusados que se sentó frente a los jueces fue Valeria López. Y declaró. Pero a medias. “El día 4 (de julio de 2024) viajé a Corrientes para contención. Pagué los costos del viaje de mi bolsillo. Llegué al hotel El Despertar y quedé hasta el 9. Mi tarea fue la de contención. Estuve cinco días, siempre mi labor fue social. A veces cocinaba o limpiaba, colaboraba porque en el hotel había ese servicio. Yo era el sostén en lo que faltaba. Estuve esos días y otra cosa no hice”, comentó de manera escueta. Cuando se le preguntó si iba a responder preguntas a las partes, se negó, concluyó su declaración y tomó nuevamente su lugar entre los acusados.
