Colocó mal una inyección a un joven. Días después debieron amputarle el brazo a causa de una “trombosis arterial”. El enfermero auxiliar fue condenado por “lesiones gravísimas culposas”. Pero la pena es de un año de prisión en suspenso.
Jorge A. Musa fue condenado a la pena de un año de prisión en suspenso e inhabilitación especial, por dos años, como coautor material del delito de “lesiones gravísimas culposas”. El hecho que lo llevó a una condena ocurrió en septiembre de 2014, cuando colocó a un joven una inyección que horas después le provocó una “trombosis arterial”, por lo cual debieron amputarle un brazo.
El hecho se registró el 5 de septiembre del 2014, cuando en ese tiempo F.N.A. tenía 16 años. El adolescente, quien padecía fuertes dolores de cabeza y nauseas, fue en compañía de su madre a la guardia del hospital “Ángela Iglesia de Llano” donde fue recibido por el médico de turno, Eduardo Meza. Tras ser examinado por el profesional, según consta en el expediente, determinó que se aplique dos inyectables: una intramuscular, “Diclofenac” y otra foto 2 – AAAintravenosa, Metocloramida más Ranitidina. Así fue que el médico ordenó al enfermero auxiliar Jorge A. Musa su aplicación. “En primer término aplicó la intramuscular, seguidamente de la intravenosa, pero en esta última aplicación sucedió que la aguja ingresó en una arteria, acción que es percibida por el enfermero por lo que tiró al cesto de basura la jeringa, y nuevamente aplicó una segunda inyección, cuya aguja, sí ingresó a la vena”.
A los pocos minutos el adolescente comenzó con fuertes dolores en el brazo, “se hinchó y tomó color cianótico”. Ante esa situación, el médico de guardia decidió trasladarlo al Instituto Cardiológico para una atención de un especialista, quien determinó a través de un estudio “eco doppler” de la existencia de una trombosis arterial. Luego, el muchacho fue trasladado al Hospital Escuela, donde los profesionales a pesar de su esfuerzo, no pudieron restablecer la circulación en la arteria humeral en su mayoría, sólo en grandes vasos pero no así en los capilares, por lo que se realizó la amputación del brazo.
Desde la defensa representada por los abogados Alejandro Romero y Juan R. Martínez se pidió la absolución, mientras que la querella Martín Ríos y el fiscal Carlos Lertora solicitaron al Tribunal la pena de un año de cárcel y dos años de inhabilitación en la profesión.
Tras una hora de debate, el Tribunal Oral Penal integrado por Ana del Carmen Figueredo, Raúl C. Guerin y Cinthia Godoy Prats sentenciaron como fue solicitado por la querella y fiscalía.
El 11 de diciembre a las 13 se leerán los fundamentos del fallo.
Fuente: Diario época
