La policía desactivó festejos masivos en los balnearios de ambas localidades. Hubo clausura y abultadas multas a dos paradores.
Una vez mas los festejos por el fin de año y el inicio del nuevo dieron rienda suelta al jolgorio colectivo de centenares de jóvenes en las playas de las ciudades turísticas de Ituzaingó y de Paso de la Patria. Las aperturas y flexibilizaciones impuestas por las Intendencias respectivas, para estas fiestas, terminaron con centenares de chicos imputados y multas a los propietarios de los paradores de entre los 15 mil y 20 mil pesos. Inclusive, uno de los espacios, el de Ituzaingó, fue clausurado por la Policía debido al incumplimiento del protocolo vigente para el covid-19. Ya que los presentes no usaban barbijos, no había distanciamiento social y el número de personas excedía al indicado. A diferencia del de Paso de la Patria, que solo debió pagar una multa de 22 mil pesos y fue intimado a una clausura si no cumple el protocolo en los próximos días. Hay que destacar que esta villa turística recibió a mas de 55 mil visitantes en los primeros días del nuevo año.
Sin embargo, lo curioso de todo ello es que la reacción oficial devino una vez ocurrido el descontrol. No existió previsibilidad por parte de las autoridades comunales, ante un hecho de esta naturaleza que pone en riesgo la salud de toda una población en plena pandemia de coronavirus y con los contagios en aumento. En ambos casos primó la falta de efectivos policiales necesarios para contener el descontrol, que inclusive, es admitido por las autoridades municipales. Un caso similar a lo ocurrido en los festejos por la Navidad en la localidad de Esquina, donde una fiesta masiva en la playa ocasionó polémica ante la falta de acción de las fuerzas policiales, que circulaban entre la muchedumbre de gente sin reacción alguna, más allá de que las autoridades comunales luego acusaron falta de policías para contener los desmanes de miles de jóvenes ebrios en la playa esquinence. Las imágenes que se viralizaron por las redes sociales generaron consternación en la comunidad. Lo mas preocupante es que, de lo ocurrido, surgieron nuevos contagios de coronavirus en personas de esa localidad, incluso de foráneos que ingresaron con hisopados positivos.
En el caso de ambas ciudades turísticas por excelencia, en la provincia de Corrientes, por sus imponentes playas y el turismo de pesca, el ingreso de personas de otras ciudades era sin hisopados, solo con el permiso oficial de circulación provincial podían entrar al pueblo. Aperturas que, en medio de la pandemia, generan controversia, ya que la relajación social que se observa a diario, ante tanta movilidad, es como que si no hubiera pandemia. Lo que conlleva al aumento de casos desmedidos, que se vera en los próximos días con una segunda ola de contagios, tal como lo vienen advirtiendo las autoridades sanitarias provinciales.
Aunque la reacción oficial continúe a merced de los hechos que vayan acaeciendo, mientras tanto continúa primando la falta de conciencia social e individual en una provincia donde las políticas públicas -disfrazadas de medidas preventivas- ponen en jaque a la salud en una provincia donde el sistema sanitario va camino a colapsar por la pandemia.
En Capital en un parador de la costa denominado Santos también hubo fiesta clandestina, sólo que la policía no lo detectó y la Municipalidad no actuó.
Fuente: Diario Norte
