“Después de esto no hay más nada”, se sintió en el vestuario argentino una vez finalizada la fiesta por haber logrado el título mundial. El seleccionado de Scaloni venció a Francia por penales en una de las finales más electrizantes de la historia. De película, histórico.

Argentina sumó otra página histórica en el fútbol internacional. Cerró un proceso de años proclamándose campeona del mundo por tercera vez en su historia después de superar a Francia en la final. Tremenda definición para dos lógicos seleccionados que llegaron con ambiciones y merecimientos al último día del Mundial de Qatar.

Un 3-3 electrizante en poco más de 120 minutos y que volvió a mostrar la capacidad y mentalidad de Argentina para sellar el festejo en los penales. Un campeón que supo sufrir y recuperarse.

Y el nerviosismo que generó la previa, parecía relajar con el primer tiempo del seleccionado de Scaloni. Messi de penal y Ángel Di María adelantaron al equipo argentino antes del descanso. Pero a poco del final y con minutos de inspiración de Kylian Mbappé, todo quedó igualado y llevó al partido al tiempo suplementario.

Fue una final dramática, de principio a fin. Era la final para los dos compañero en el PSG, que tuvieron su momento electrizante en el alargue pero no pudieron quebrar el partido y todo se definió en los penales, donde el arquero y los pateadores albicelestes volvieron a mostrar su momento.

Fue el Mundial de Lionel Messi sin dudas, pero también de “Dibu” Martínez, Enzo Fernández, Julián Álvarez y varios más de un grupo selecto que ayer hizo ruido en la apacible Doha.

Este Mundial le marcaba a Messi lo que iba a hacer con su vida de ahora en más. Un fuera de serie con 35 años y necesitaba reinventarse para alcanzar el logro más buscado. Ayer en Doha, la estrella del fútbol mundial alcanzó la gloria y pudo besar la copa preciada.

Alcanzó a Diego Maradona en cantidad de mundiales pero ese no era su objetivo. Lionel buscaba poder alzar la corona que todo futbolista profesional sueña y convertida en obsesión, ya fijó su deseo imperioso en bordar la tercera estrella en la camiseta albiceleste.

Reinventa la grandeza. Y en lo más alto, donde se lo vio feliz como nunca, se permitió salir del protocolo de un momento único y escribió su historia.

Argentina celebró a lo grande su tercer Mundial (1978, 1986 y 2022) y rompió la maldición del campeón de la Copa América, que nunca hasta ahora había sido capaz de conquistar el siguiente Mundial. Con Messi lo hizo.

Y venció a una Francia avasalladora. En algunos aspectos mejor que la selección de oro de 2018, pero con Pogbá, Kanté y Benzema supo generar nuevas opciones y juego vertiginoso. El título argentino dejó a los franceses sin la posibilidad de revalidar la chapa de campeón, algo que consiguió por última vez la Brasil de Pelé en 1958 y 1962.

Pero darle más valor al sueño cumplido de Lionel Messi, quizás termina quitando méritos al resto. Sin dudas que el rosarino lideró muy bien este proceso, que ya quitó gajos de mala suerte en julio de 2021 en el Macaraná.

Con Scaloni y su troupe, estas últimas semanas el seleccionado mostró ser un grupo muy competitivo. Tropezó y supo levantarse. Perdió en el debut y tomó riendas para clasificarse como primero de la zona a octavos. Recibió cachetazos, lesiones y un gol en tiempo adicional para llevar los cuartos a penales. De todo y para todo tuvo respuestas. Por eso el desahogo de ayer, que tuvo su pizca de sufrimiento obvio, fue un festejo planetario.

La Copa en las vitrinas de AFA enmarca un torneo fantástico de Enzo, Mac Allister, Cuty, Nahuel, Julián, Acuña y De Paul. Hasta eso pudo hacerlo bien Argentina, porque las jóvenes promesas aparecieron y uno de los mayores sustos que arrastra la historia reciente del fútbol argentino es suponer un recambio que herede las finales perdidas.

Todos juntos fueron laderos del mejor Messi de todos. Porque Lionel dejó archivado a aquel mago de Barcelona y con madurez futbolística y mental eligió la mejor final para ganar la Copa del Mundo.

Nunca derribará el mito que significó el mayor debate en el fútbol moderno. Sus estadísticas rompieron con esa idea de conocer quién es el mejor jugador de la historia. Messi terminó Qatar 2022 como el jugador que más partidos mundialistas disputó, el que más veces llevó la cinta de capitán en la historia y más minutos en cancha sumó. Anotó seis goles en esta cita que lo metieron entre los mayores goleadores de esta máxima competencia.

Con 35 años, se permitió soñar, tuvo un ¿último capricho? y por momentos recordó a Di Stéfano (nunca jugó un Mundial), a Pelé, Cruyff y al propio Maradona. Su reinado es indestructible.

Por ellos, Doha se volvió albiceleste. En el desierto árabe todavía suenan los ecos de un festejo histórico. Todo fue maravilloso, épico, como es el fútbol moderno. Cómo será la película de Messi.

Millones de euros, todo un premio récord

El seleccionado argentino tocó el cielo con las manos, pero también la noche en Doha lo coronó como campeón del mundo y se adueñó del premio más importante. En esta carrera financiera en el certamen más importante de FIFA, el campeón embolsó 42 millones de euros, todo un récord para la competencia.

A esto habría que sumarle los 10 millones de dólares que CONMEBOL destinó para premiar a los seleccionados sudamericanos que más lejos llegaron en esta cita de Qatar 2022.

Entre los ocho seleccionados que alcanzaron los cuartos se repartieron la parte más jugosa de los premios destinados por FIFA. Francia por haber alcanzado la final se quedó con 30 millones de euros; mientras que Croacia, por ser tercero, sumó a sus arcas 27 millones de euros.

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