Los delincuentes redujeron al encargado del comercio y se llevaron la caja registradora. Cuando estaban cometiendo el robo, una clienta entró y le dijeron que “no le iban a hacer nada”.

Una cámara de seguridad registró el insólito diálogo durante un robo en un kiosco de Tucumán en el que, meses atrás, un delincuente murió por un tiro que se le escapó.

Los delincuentes hicieron que el empleado se acueste mientras desmontaban la caja y la advirtieron: “No vas a gritar nada porque te vamos a matar”.

Pero en cuanto redujeron al cajero entró una clienta y ocurrió el extraño episodio. “¡Buenas! Entre nomás, mami, no le vamos a hacer nada a usted. Estamos robando”, le dijo uno y le indicó que se pusiera junto con las heladeras, mientras que la mujer buscaba restarle importancia al hecho.

“Las tres veces que entraron fueron iguales, con los delincuentes armados. En uno de esos robos se le escapó el tiro al ladrón y murió desangrado”, recordó Sebastián, el dueño del comercio sobre el episodio ocurrido en junio.

“Da mucha bronca porque no hay un policía en esa zona”, denunció y agregó: “Desde que estoy ahí, hace seis o siete meses, a mí me van robando tres veces; a la panadería de la par, también tres veces; a otro drugstore de la cuadra, dos veces, robaron dos autos y todo el tiempo arrebatan celulares en la plaza”.

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