Interior

Setenta personas llegaron a la Basílica de Itatí

Sólo permiten el ingreso de pobladores para actos de devoción personal por 20 minutos. La interrupción de las peregrinaciones también afectó la economía del sitio.

La Ba­sí­li­ca de Ita­tí, ubi­ca­da a 75 ki­ló­me­tros de Co­rrien­tes en el pue­blo ho­mó­ni­mo, re­a­brió ayer sus puer­tas pa­ra re­ci­bir a la fe­li­gre­sía lo­cal.

La con­cu­rren­cia, que se ex­tien­de to­dos los dí­as de 7 a 14, que­dó res­trin­gi­da a ha­bi­tan­tes del pue­blo y pa­ra­jes cer­ca­nos.

El cu­ra pá­rro­co Por­fi­ro Ra­mí­rez pre­ci­só que du­ran­te el pri­mer día lle­ga­ron 70 per­so­nas y es­pe­ran que se su­men un gru­po más en los dí­as si­guien­tes.

El tem­plo es­ta­ba ce­rra­do des­de el 16 de mar­zo y vol­vió a acep­tar el in­gre­so de per­so­nas dos me­ses y tres dí­as des­pués ba­jo es­tric­tas nor­mas de dis­tan­cia­mien­to.

El ma­yor nú­me­ro de per­so­nas in­gre­sa­ba du­ran­te las pe­re­gri­na­cio­nes. En es­pe­cial la del pue­blo de San Luis del Pal­mar que es­te año se­rá sus­pen­di­da por la emer­gen­cia sa­ni­ta­ria.

“Se tra­ta de vi­si­tas rá­pi­das pa­ra ora­cio­nes per­so­na­les y no gru­pa­les”, es­pe­ci­fi­có Ra­mí­rez.

Las imá­ge­nes de los san­tos que es­ta­ban al al­can­ce de las per­so­nas fue­ron guar­da­das pa­ra evi­tar el con­tac­to con las ma­nos. “Só­lo se en­cuen­tra la Vir­gen en el al­tar ma­yor”, pre­ci­só.

Ade­más, la pi­la con agua ben­di­ta en el in­gre­so tam­bién fue re­ti­ra­da.

“La Po­li­cía con­tro­la que man­ten­gan la dis­tan­cia y por­ten bar­bi­jos. En ge­ne­ral, la gen­te se com­por­tó muy bien el pri­mer dí­a”, ex­pre­só el pa­dre.

En la igle­sia só­lo se pue­de per­ma­ne­cer por 20 mi­nu­tos, sin po­si­bi­li­dad de que se re­a­li­cen mi­sas con pre­sen­cia co­mu­ni­ta­ria.

La de­ci­sión fue to­ma­da en con­jun­to por el Mu­ni­ci­pio, la Po­li­cí­a, la Pre­fec­tu­ra y el cuar­tel del bom­be­ros vo­lun­ta­rios.

La fal­ta de las tra­di­cio­na­les pe­re­gri­na­cio­nes afec­tó no só­lo la vi­da es­pi­ri­tual del pue­blo, si­no tam­bién la eco­no­mí­a.

Los ven­de­do­res am­bu­lan­tes ubi­ca­dos al cos­ta­do de la ba­sí­li­ca ce­rra­ron en ma­yo­ría sus pues­tos.
Por es­tos dí­as se vi­ve un pa­no­ra­ma atí­pi­co en el pue­blo de­la Vir­gen con ca­lles de­sier­tas y un rit­mo de vi­da muy dis­tin­to al de sus me­jo­res dí­as.

Fuente: Diario Época

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