El balance que dejó el primer día de permisión de algunas actividades en la cuarentena, mostró imágenes de gente caminando por el centro mirando vidrieras, pocas compras en comercios que abireron, y el uso del barbijo nulo en variso barrios de la ciudad, en especial los más perifércios.

En el centro el movimiento casi fue normal. La gente se movilizó en busca de negocios para adquirir zapatos, ropas, lencería, mientras aprovechó la salida para recorrer vidrieras.

Las filas en los centros de pago o negocios se repitieron. Pero la concentración más visible se dio sobre la Peatonal Junín, donde el movimiento fue el de un día normal.

En los barrios, se incrementó la actividad, aunque todos los días es lo mismo. En las calles y avenidas pavimentadas donde se concentran los negocios, las compras de alimentos fue el determinante. Verdulerias, carnicerías y almacenes competían en clientela con precios de ofertas.Largas filas de personas pugnaban por ingresar a cada local.

Pero una recorrida por los barrios más periféricos y carecientes, como La Olla, Costa Esperanza, Esperanza y Montaña, en los asentamientos, lo que denunciábamos la semana pasada se acrecentó, y el relajamiento en los hábitos obligados de días atrás, se veía en la cantidad de gente sin barbijos, atendiendo normalmente al público desde kiosquitos, gomerías o negocios de reventa sin ningún cuidado.

Las calles o pasillos internos los niños los ocupan para jugar, y los vecinos salen en las tardes a tomar mate en las veredas, mientras que en la zona del barrio Irupé o Paloma de la Paz, los puestos callejeros de tortas fritas siguen funcionando sin haber paralizado sus ventas desde antes de la cuarentena.

De la misma forma, vendedores ambulantes recorren las calles, casa por casa, llevando verduras, frutas o todo tipo de ofertas que no pueden hacerlo en puestos fijos. El barbijo es un elemento que no ayuda para vocear la oferta.

La conciencia social de la necesidad de cuidarse con medidas que la gran mayoría de la población dice acompañar, no se da en los barrios, donde el cuidado no es la regla.

Fuente: Diario Norte

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