Así lo afirmó Lidia Pilar Fernández, anestesióloga del hospital Perrando quien explicó que muchos de los profesionales deben comprar sus propios equipos por la falta de insumos y en varias ocasiones, deben elegir con quien usar los equipos completos, ya que no siempre cuentan con el material.

Lidia Pilar Fernández, es anestesióloga (MP 7075) del hospital Perrando y para ella el coronavirus “llegó de forma sorpresiva” a su lugar de trabajo y “dejó claro que hubo un vacío, por lo que de entrada hubo muchos contagiados que fueron profesionales”,

Esto también se tradujo en la decisión y obligación (por las circunstancias) de los médicos “de comprar y llevar los equipos de protección porque no sabíamos si al llegar al hospital nos iban a brindar” la protección, dijo Lidia en una charla con Equipo de Noticias.

“Yo tuve que comprar mi equipo de protección y mi caso, por mi especialidad, los barbijos no son solamente los quirúrgicos”, agregó.

A esto suma la importancia de los protocolos que permitan centralizar la atención. “Dentro de cada centro de derivación u hospital, tiene que haber una zona roja y otra amarilla. En Corrientes se estableció que todos los pacientes se deriven al Llano para liberar el resto. Acá eso no se dio nunca, entonces en una misma guardia teníamos pacientes con síntomas respiratorios, enfermedades renales, cardíacos”, enumeró.

Esto fue clave para la propagación del virus consideró “y si estaban escaseando los recursos se deberían haber derivado a un lugar”, explicó.

La muerte de Miguel Duré

El deceso del querido médico en Chaco, marcó un antes y un después en los reclamos de los médicos, ya que fueron varios los profesionales que asociaron el contagio de Duré a la falta de protección necesaria.

Al ser consultada sobre la versión de que el contagio de Duré se dio por un intubado que se le había hecho a un paciente que al principio había dado negativo para coronavirus y luego se confirmó que efectivamente estaba contagiado. El negativo del paciente, habría derivado en que a los profesionales que formaron parte de ese procedimiento, no recibieran el material de protección necesaria. El resultado de esa decisión habría sido el contagio de varios de ellos.

“Eso es así”, dijo la profesional. “Lamentablemente la situación de escasez de recursos nos lleva a tener que elegir con quien usar los equipos completos y con quién no. Este fue un paciente al que derivaron a la terapia diciendo que era negativo. De todas maneras, ese día no estaba disponible el equipo completo”.

“Al doctor le tocó fallecer en la sala en la que trabajó durante 27 años, totalmente expuesto, brindando un servicio a la sociedad, diría que casi de manera gratuita, porque es impagable el trabajo que están haciendo los terapistas y encima tenerlos así de expuestos. Es un acto de negligencia total”, afirmó.

“Hace mucho tiempo vengo denunciando la desidia y cuando tratamos de prevenir situaciones no nos dan importancia, no nos escuchan y siempre hay muchos protocolos. Tuvieron que esperar a que el personal médico fallezca para preguntarnos. La muerte de Duré tiene que ser una bisagra porque fue una desidia de todo el sistema de salud contra la que venimos luchando desde hace mucho tiempo. Estamos expuestos nosotros y exponemos a nuestras familias”.

“El día a día es muy duro. Yo soy correntina, pero estoy viviendo en Resistencia”, dijo la profesional de la salud, quien tomó la medida para evitar contagio. “Esta es una situación que no se la deseo a nadie. Al legar a nuestras casas no sabemos si estamos contagiados, si estamos contagiando a alguien. Es ir a trabajar todos los días sabiendo en qué condiciones tenemos que hacerlo”, manifestó.

“Es mentira la fase 1”

“Este domingo tuvo una circulación de un día normal”, dijo Lidia. “Acá falta un poder real de limitación de la movilidad. No se hacen controles y os controles que hay funcionan por horarios”, concluyó.

Fuente: LT7

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