Si tenes poco tiempo, te lo resumimos:

  • La venta callejera casa por casa sería solo una fachada para la verdadera actividad de la banda delictiva: el préstamo de dinero proveniente de la droga y la usura.
  • Serían más de mil los colombianos radicados en Corrientes.
  • Para cobrar el dinero, los usureros emplean las amenazas y la violencia.

Unos mil colombianos radicados en Corrientes serían utilizados por un grupo mafioso dedicado  a la usura con dinero proveniente presuntamente de la venta de drogas.

Este domingo, en el programa Equipo de Noticias (Domingo a las 20 por 13Max), se presentó el caso de los narcousureros colombianos que operarían en Corrientes y que fuera desentrañado a partir de un incendio ocurrido la semana pasada en el barrio Esperanza.

Se sospecha que el incendio no fue accidental sino un mensaje de tinte mafioso.

El pasado miércoles por la mañana se desató un incendio en un galpón del barrio Esperanza, que funcionaba como taller de fabricación de muebles de repartición casa por casa, pertenenciente a colombianos radicados en Corrientes.

Para los investigadores que llevan el caso, el incendio no fue accidental, sino que se trató de un mensaje de tinte mafioso, ya que detrás de la aparente empresa, se escondería un grupo dedicado al lavado de activos provenientes de la venta de droga, la usura y amenazas violentas.

Si bien no hay datos oficiales, se especula que son más de mil los colombianos radicados en Corrientes.

Luego de que se apagara el incendio que destruyó por completo el taller de muebles, se dijo que un corto circuito provocó el siniestro. Sin embargo, los investigadores sospechan que se trató de un atentado, ya que la fábrica de muebles funcionaría como una empresa-fachada que escondería el verdadero negocio: la usura con dinero que presuntamente viene de la venta de estupefacientes.

“A los colombianos los traen de su tierra natal, los ubican generalmente en terrenos fiscales y les proveen de los muebles para que los vendan casa por casa. Así ganan la confianza de gente humilde, a quienes les ofrecen préstamos a intereses usureros”, comentó el periodista Gustavo Gamboa durante el informe que se emitió este domingo.

El accionar de la banda incluye amenazas y aprietes violentos a quienes se atrasan con el pago de los préstamos que otorgan, ya que los intermediarios deben responder por el dinero que no pudieron cobrar.

“Cuando no pueden juntar el dinero, el mensaje de los capos colombianos es claro: un galpón puede prenderse fuego”, detalló Gamboa, y agregó que, si bien no hay un dato certero, se especula que en Corrientes residirían unos mil colombianos, que trabajarían para este grupo mafioso que tendría su sede de operaciones en Chaco.

 

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