Como todo el pueblo argentino, están en cuarentena desde el 20 de marzo. Son 40 familias que viven de cada espectáculo que hacen. Hoy no tienen recursos y se están quedando sin provisiones. Apelan a la solidaridad de los vecinos y de los gobiernos para poder subsistir. Están varados en San Luis del Palmar.

En cualquier pueblo la llegada del circo es un acon­tecimiento y el anuncio es tan visual como la aparición de la carpa como nueva in­tegrante de la silueta de la ciudad. La historia contada a través de acrobacias, bailes en tierra y agua, monociclos y payasos narran lo que pasa en una isla misteriosa po­blada por cada uno de sus integrantes, sus historias, sus realidades. Juntos, son una familia y un pequeño pueblo nómade que recorre el país, que visita cada lugar del extenso territorio argen­tino. No tienen un hogar fijo donde volver porque cuan­do finaliza la última función y la gran carpa escenario apaga sus luces; se prenden la de sus hogares: las casas rodantes donde los esperan sus parejas, sus hijos, sus amigos.

Hoy estas pequeñas ciu­dades y grandes familias es­tán viviendo una situación desesperante. La mayoría de ellos quedaron varados en distintas provincias sin poder actuar como muchos otros artistas, y por ende, después de un mes de ais­lamiento social obligatorio debido a la pandemia de covid-19; también sin provi­siones.

Es el caso de los integran­tes del circo Varekay que viajaba rumbo a la capital correntina con el sueño de ofrecer un gran espectáculo, pero el anuncio presiden­cial -que establecía el 20 de marzo pasado-, el inicio de la cuarentena los tomó por sorpresa en la localidad de San Luis del Palmar. En ese momento no tuvieron más remedio que parar los mo­tores de sus vehículos y se instalaron en Rivadavia y Posadas; el espacio que en­contraron para resguardar sus vehículos y a ellos mis­mos.

Martín Dresdner dijo que son 40 personas las que conforman esta compañía que hoy no sólo no tienen trabajo sino que además, ya no tiene provisiones. “Es una situación alarmante porque nosotros vivimos de cada espectáculo que ofre­cemos, somos muchas fa­milias y hoy; después de un mes inactivos, nos estamos quedando sin alimentos. Apelamos a la solidaridad de la gente y de los gobiernos tanto municipal como pro­vincial”, dijo a NORTE de Corrientes.

Cuando se les pregunta por el hogar, a dónde quisie­ran volver dijo que en reali­dad ellos no tienen como el resto de los seres humanos una casa donde los espera la familia, los hijos, sus es­posas. “Eso no sucede con nosotros. Todo lo que tene­mos está en el circo. Somos una gran familia compuesta por pequeñas familias. So­mos nómades. Ahora, si tu­viéramos que elegir un lugar donde regresar sería un gran camping en Entre Ríos pero tampoco podemos”, dijo an­gustiado.

Hoy los miembros de esta gran familia que no tienen fecha fija de vuelta al traba­jo-; están bregando por la solidaridad de las personas, instituciones y gobiernos para poder alimentarse. “Al menos solicitamos alimen­tos no perecederos porque somos 40 personas que te­nemos que alimentarnos y la verdad es que estamos que­dándonos sin sostén”.

Si bien Dresdner relata la situación que les toca atra­vesar a ellos en particular, no puede dejar de mencionar que son 70 compañías cir­culando por todo el país y todas están atravesando la misma problemática. “Con el agravante de que vamos a ser los últimos en reintegrar­nos a nuestra vida laboral. Somos conscientes de que es poco alentadora la realidad que tenemos por delante”, comentó a este medio.

Situación similar a la del circo Varekay es la que atra­viesan unos 80 artistas de la compañía Servian quienes quedaron varados en Río Cuarto. Hoy están vendien­do sus vehículos para poder subsistir.

Con un envase de lavan­dina sobre una flamante camioneta, otra botella plás­tica sobre la trompa de un camión; dan aviso de la dura realidad que atraviesan.

La famosa compañía, de más de 100 personas, está desde el 6 de marzo en Río Cuarto. Apenas pudo hacer un par de funciones junto a la ruta de circunvalación A005 antes de que se dicta­ra la cuarentena por el co­vid-19.

Sólo un puñado de em­pleados pudo volver a sus ciudades de origen. El resto, unos 60 artistas y 20 inte­grantes de la familia circense de Jorge Yovanovich, están varados, sin poder traba­jar y sin recursos. Cristian Servian confirma que ya se desprendieron de un vehí­culo, un Toyota Corolla, para comprar provisiones para alimentar a los empleados.

Para mantener sus mentes ocupadas, ambos respon­sables de las compañías; confirmaron que los ar­tistas no dejan de ensayar, entrenan diariamente, pero aún se está muy lejos de sa­ber cuándo podrán volver a brindarse espectáculos ma­sivos, en medio de la pande­mia.

Además; hay que destacar que si bien hace sólo 30 días están varados y sin poder trabajar, vienen de una si­tuación dura de hace mucho tiempo, la crisis económica que vive el país hace varios años, los afectó no sólo en la disminución de venta de ticket sino también en la compra de los insumos para trabajar, muchos de los cua­les son en dólares.

Fuente: Diario Norte

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