El Covid-19 avanza en todo el globo y muestra un notorio crecimiento en determinadas regiones, sin embargo hay un lugar donde la pandemia aún no llegó.

El mapa del mundo muestra un preocupante panorama, casi no queda ningún país o territorio que no tenga entre sus pobladores algún contagiado de coronavirus. Sin embargo, el último lugar al que el temible Covid-19 no llegó, paradójicamente es el más frío del planeta: la Antártida.

Las aproximadamente 80 bases construidas en este inmenso continente de hielo acogen en verano a unas 5.000 personas que se reducen a alrededor de 800 o 1.000 en invierno. La Argentina tiene 13 bases. Seis son permanentes: Carlini, Esperanza, Marambio, Orcadas, San Martín y Belgrano II. Y 7 son temporales: Cámara, Decepción, Primavera, Melchior, Brown, Petrel y Matienzo.

La más grande es la estadounidense McMurdo, con capacidad para más de 1.200 personas mientras que China, muy interesada en expandir sus actividades en la Antártida, está construyendo su quinta base en este territorio.

El impacto se sintió igual

La Antártida no se pudo librar del impacto en el resto del mundo y sintió los embates del Covid-19. China, el gigante asiático, redujo notoriamente su actividad en las bases dependientes en cuanto se supo de la epidemia en Wuhan.

Las campañas de los otros países se estaban desarrollando con normalidad, pero la rápida propagación del virus por Europa afectó también a sus destacamentos.

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