Hidroxicloroquina. La mayoría no había escuchado nunca el nombre de ese viejo fármaco contra la malaria al que el nuevo coronavirus catapultó a las primeras planas, debido a que es una de las diversas drogas que se evalúan como potencial tratamiento de la COVID-19, aunque por el momento con un nivel de evidencia muy débil. Del otro lado están las personas con enfermedades autoinmunes como lupus y algunos tipos de artritis​, entre otras, que lo necesitan en forma crónica y que a causa de la repentina fama del medicamento tienen serias dificultades para adquirirlo.

“Recorrí cuatro farmacias para conseguirla en pleno Belgrano. Todas con faltantes. Tuve suerte en la quinta. Es desesperante”. En menos de 140 caracteres, una usuaria de Twitter comparte su angustia. Otra responde en el mismo hilo: “Soy una de las damnificadas. No sé qué voy a hacer cuando se me acabe la caja que tengo. No se consigue en ningún lado. Y lo peor es que es un remedio peligroso. No cualquiera puede tomarlo”. Una mamá se suma: “¡Lo que costó conseguir esa medicación! La gente compra sin pensar en los que la necesitan todos los días, como mi hijo”.

Consultada por Clarín, Isabel Reinoso, presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) reconoce que desde que la hidroxicloroquina comenzó a probarse en el marco de ensayos clínicos para el tratamiento de la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, “la dispensa creció y hoy no tenemos para los pacientes con enfermedades autoinmunes que la necesitan para sus tratamientos”.

Asociaciones de pacientes y la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR) venían advirtiendo sobre el problema, que cobró mayor notoriedad con el planteo realizado el domingo durante la conferencia de prensa que brindó el ministro de Salud Ginés González García junto a varios infectólogos que integran el comité asesor.

“Sabemos que luego de algunas noticias periodísticas con respecto a la hidroxicloroquina, hoy en las farmacias de la Argentina ya no se consigue porque la gente salió por su cuenta a comprarla. Con dos graves problemas: uno, que la gente tome esa droga por su cuenta, lo que resulta incomprensible porque todavía no conocemos de su eficacia; pero la otra, porque aquellas personas que la necesitan para enfermedades en las que sí está comprobada su efectividad no tienen acceso a la misma”, dijo Gustavo Lopardo, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y quien liderará a nivel local el estudio en el que se probarán cuatro esquemas terapéuticos, en el marco de Solidarity, la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Recomendamos prudencia. El mundo está tratando de generar evidencia científica para ofrecer tratamiento a esta enfermedad”, concluyó.

“Nos preocupa a reumatólogos y pacientes la situación de desabastecimiento de hidroxicloroquina en muchas de las farmacias del país. Esto es particularmente preocupante para las pacientes con lupus eritematoso sistémico, en quienes se usa para manejar sobre todo los síntomas articulares y cutáneos”, señala a Clarín la reumatóloga Alejandra Babini, ex presidenta de la SAR y actual encargada del comité de difusión.

El lupus es una enfermedad que cursa con brotes que son imposibles de prever. “De repente están bien y de golpe se ‘incendian'”, grafica Babini. Estudios realizados por décadas en cohortes de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica mostraron que la droga reduce la aparición de esos brotes, contribuyendo a largas remisiones. Por eso se les indica en forma crónica -en combinación con otros medicamentos- y no se les retira nunca, salvo que se presente algún efecto adverso, algo infrecuente en las dosis manejadas en reumatología, afirma la médica.

La hidroxicloroquina forma parte de las recomendaciones de tratamiento avaladas por el Ministerio de Salud en algunos pacientes con neumonía por el nuevo coronavirus. “Obviamente es muy importante que esté disponible para las indicaciones COVID-19. Nuestra misión es que no haya desabastecimiento para los pacientes que ya lo vienen recibiendo con lupus, algunas artritis, pacientes con Síndrome de Sjögren, con dermatomiositis”, subraya Babini.

Con base en las recomendaciones condicionales realizadas por el propio Ministerio de Salud, desde la SAR emitieron un comunicado en el que advierten que la hidroxicloroquina (en dosis usadas para tratamiento de COVID-19) y la azitromicina se asociaron con “alteraciones electrocardiográficas de importancia”, por lo que se recomienda a los pacientes y médicos, precaución al considerar estos medicamentos en pacientes con afecciones como insuficiencia renal, enfermedad hepática, o que reciben medicamentos que pueden interactuar y causar arritmias.

Asimismo, hacen un llamamiento para evitar la autoprescripción: “La hidroxicloroquina debe tener una indicación médica y ser administrada bajo estricto control médico”.

Indicación que sí tienen y controles a los que se sí someten las personas con enfermedades autoinmunes. “En ellas, su indicación presenta respaldo de estudios científicos de alta confianza y años de experiencia”, afirman los especialistas nucleados en la Sociedad Argentina de Reumatología. Algunos beneficios observados son aumento de la sobrevida, disminución de la severidad y de los brotes de la enfermedad, disminución de los daños, del riesgo de trombosis y del riesgo cardiovascular.
Lupus: cómo es vivir con la enfermedad que las famosas contribuyen a visibilizar

A raíz de eso, para esas personas es fundamental no interrumpir el tratamiento, ya que eso los podría poner en riesgo. La SAR solicita en el comunicado a todos los médicos prescriptores de hidroxicloroquina “una indicación responsable e individualizada de la droga para pacientes con COVID-19, ajustarse a lineamientos de las Sociedades de Infectología y de Reumatología y normativas dispuestas por los organismos gubernamentales de manera de no desabastecer el mercado”.

Mientras que a las autoridades sanitarias piden “garantizar la disponibilidad, acceso y precio del medicamento” a los pacientes en tratamiento crónico con la droga.

Desde la Fundación Lupus Córdoba solicitan vender el medicamento sólo bajo receta, “para que los pacientes que realmente lo necesitan no queden sin su medicación en este momento, el cual puede producir complicaciones para su salud, siendo que en su mayoría se encuentran inmunosuprimidos”.

La presidenta de la COFA, no obstante, descarta que el problema se deba al expendio del fármaco sin receta, sino a la coyuntura planteada por el aislamiento preventivo obligatorio. “Habitualmente no tenemos un gran stock de hidroxicloroquina, porque por farmacia habrá una o dos personas que la solicitan habitualmente. Y hay algunas que ni siquiera la tienen en condiciones normales. Los pacientes que la necesitan, dada la incertidumbre, les piden a sus médicos que les hagan la receta por dos o más cajas para reducir la cantidad de veces que salen a la farmacia. Cuando queremos reponer, la droguería no tiene”.

Reinoso dice que es algo que se ve en prácticamente todos los tratamientos crónicos: “Los que compraban sus medicamentos para 15 días, ahora se aseguran para 30 o para dos meses”.

Otro de los problemas es que es una droga que producen apenas un par de laboratorios en el país y poca cantidad. “Si bien es prematuro, es probable que más laboratorios vayan a pedir el registro para producirla”, estimó.

“Debido a que las personas con lupus en todo el país están sufriendo el desabastecimiento en las farmacias de estos medicamentos hacemos un llamado de atención a la responsabilidad de las partes implicadas, Ministerio de Salud, ANMAT, laboratorios y demás estamentos, para que arbitren las medidas necesarias que garanticen el stock de tratamiento mensual en primer lugar para los pacientes con estas enfermedades crónicas, desalentando su venta preventiva relacionada al COVID-19. Y a toda la sociedad: ¡solidaridad!”, piden desde la Asociación Lupus Argentina (ALUA).

Fuente: Clarín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.