El ex embajador argentino en Brasil Carlos Magariños.

A fines de junio la embajada de Brasil quedó sin jefatura. Carlos Magariños pegó el salto y decidió dejar la sede en manos de su segundo, el encargado de negocios, Rodrigo Carlos Bardoneschi. En su renuncia al presidente Mauricio Macri, alegó “motivos personales”.

De larga trayectoria en el sector privado y público, Magariños se fue a trabajar a un alto puesto en el rubro energético. Pero su salida se produjo en un momento sensible: dejó un vacío de interlocutores diplomáticos de su rango en el medio de este período electoral, que desató otra fuerte crisis económica en la Argentina.

Son los riesgos que dejan las embajadas en manos de políticos. Consultadas fuentes en el Gobierno de si piensa cubrir el puesto que dejó vacante Magariños de aquí a fin de año, aunque sea con un diplomático, la respuesta fue negativa.

En medio de ello es que se produjo el fuerte roce entre Alberto Fernández y Jair Bolsonaro quien, en tren de rechazar una eventual vuelta de los Kirchner al poder, lanzó declaraciones polémicas declaraciones. También lo hizo el candidato a Presidente de Cristina Kirchner.

Este miércoles,  Bolsonaro dijo que “bandidos izquierdistas hundirán a la Argentina en un caos”. Tras el resultado de las PASO, el domingo, Bolsonaro previó una “crisis migratoria” de argentinos “huyendo” a Brasil si gana el candidato del Frente de Todos, dando por hecho que Argentina se transformará en otra Venezuela. La crisis del país caribeño arroja oleadas de ciudadanos a Brasil, que entran por el estado de Roraima, a lo que se refirió el mandatario brasileño. Fernández le contestó a Bolsonaro llamándolo “racista”, “homofóbico”, “misógino”. Visitó a Lula da Silva en la prisión de Curitiba, y pidió la liberación del ex presidente acusado de “corrupción pasiva” y “lavado de dinero”.

Mientras distintos sectores en Brasil llaman a la moderación al presidente Bolsonaro, y a que no se meta en temas internos de otro país, en Argentina, el Gobierno de Macri no dará un paso a favor ni en contra de las declaraciones de Bolsonaro, y menos aún de las de Fernández.

El canciller Jorge Faurie habló con su par Ernesto Araujo el lunes para contarle el nuevo escenario argentino ante la derrota en las PASO, y los intentos del Gobierno de remontar los malos números de aquí al 27 de octubre. Y en el equipo externo del candidato a Presidente del Frente de Todos, que encabezan figuras como el ex embajador Jorge Argüello llaman a la calma señalando con que la relación con Brasil excede a Bolsonaro y a la jefatura de la sede diplomática. El propio Fernández también dijo que Bolsonaro era “una coyuntura” en Brasil. Es curioso la escalada porque Fernández ha sido invitado a la embajada brasileña que conduce Sergio Danese, como fueron invitados todos los precandidatos a presidente.

Entre tanto, los cuadros diplomáticos observan con asombro e incertidumbre el futuro entre el Brasil de Bolsonaro con un eventual gobierno de Fernández, y resaltan que sí es un asunto grave la falta de interlocutores para que lleven tranquilidad a los mercados, menos de un mes después del anuncio de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.

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