Un hecho que conmociona a la población del pueblo de la Virgen de Itatí. Una vecina filmó a otra cuando arrojaba sal frente a casas y negocios en una cuadra de la localidad. El hecho causó cierto estupor, por temor a que sea una “saladura”, con propósitos inconfesables.

Las supersticiones se mezclan con las creencias antiguas. El arrojar sal en la puerta de una casa tiene en el imaginario popular el sentido de una maldición, o el deseo de impedir el progreso de una persona, o también la muerte.

Ese significado le dieron a la actitud de una conocida vecina (dicen que ex docente de la localidad) que junto a otra fue grabada por cámaras de seguridad mientras esparce sal en la vereda de un comercio.

Según vecinos, la mujer lo hizo en toda la cuadra, y esta identificada por todo el pueblo. Sin embargo no dio explicaciones de su actitud.

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